Título prometedor para un post. A much@s de vosotr@s se os vienen a la cabeza imagines idílicas de montañas nevadas, ríos congelados, muñecos de nieve y batallas de bolas….., nada más lejos de mi intención. Os voy a contar como es un día en la nieve, trabajando. Pongamos un lunes, un martes, un miércoles….
Te levantas a las 07:15 cuando la temperatura exterior son unos -8º C. El jardín está totalmente nevado y tu coche es ese bulto blanco que ves desde la ventana. Pulsas el botón del café y corres veloz a la ducha. Te vistes no con menos de 3 camisetas por debajo del jersey y en más de una ocasión piensas en llevar puesto por debajo del vaquero el pijama.
Te enfundas el abrigo, que con estos fríos suele ser un “plumas”, la bufanda, el gorro y los guantes y sales a la aventura de recuperar tu vehículo. Escoba en mano retiras la nieve que lo cubre, menos mal que eres previsora y has dejado un cartón puesto encima del parabrisas. El cartón está inservible por mojado, pero has evitado que se forme hielo sobre el cristal y el obligarte a rascar durante como mínimo 5 minutos.
Intentas abrir la puerta del conductor y ¡oh!, imposible, está congelada. Rodeas el auto y lo intentas con la puerta del copiloto, congelada también. ¿Qué hago ahora?, porque los minutos pasan y todavía tienes que hacer el trayecto, a menos velocidad de la habitual pues hay hielo en la calzada. Tras varios intentos finalmente no tienes otra opción, entras por el maletero.
A estas horas estás ya sudando, 3 camisetas y el ejercicio matutino es lo que tiene. Arrancamos y nos vamos.
Sales del pueblo y esperas que la quitanieves haya limpiado la carretera general. Hoy tienes suerte, han pasado temprano. Llegas a tu destino y aparcas el coche. Algo menos de lo que preocuparte.
Antes de salir de casa deberías de haberte puesto algún calzado antideslizante, lo cual recuerdas cuando pones el pie en la acera, una auténtica pista de patinaje. Caminas con pasos vacilantes y temerosos. Peleas con los demás peatones por el pedazo de acera que está despejada y rociada de sal. Te ves obligada a dar un rodeo, pues el camino más corto hacia la oficina pasa por un tramo de escaleras que son una trampa mortal.
Por fin llegas a tu destino, son las 08:50 y la temperatura exterior sigue siendo -8º C.
Así es un día de trabajo con nieve.
La nieve es muy bonita, eso sí, en las postales.
Saludos desde Segovia.
Lauri.